
Era el momento perfecto. Miles de personas alrededor de él. La música. El ruido. El palacio quemado de testigo. Los congresistas sesionando y todo un país en vilo. si. era el momento para llorar. Pero, por qué llora el presidente. Si nos ponemos a pensar Evo es el presidente que más veces ha llorado en televisión y a nivel nacional. bueno es el único. Lloró cuando le pusieron la banda presidencial y esta última vez en la plaza Murillo.
Algunos desconfiados dirán que son lágrimas de cocodrilo; otros que es un buen actor, los que lo acompañaron en su desesperado llanto dirán que era la emoción del momento histórico. Sin embargo mirando esa escena me puse a pensar. La gente de Sucre, Chuquisaca, que miraba atónita la pantalla de televisión, ¿habrán pensado que estaba llorando por los muertos de "La Calancha"? O los familiares de los mineros muertos en Huanuni en octubre de 2006, ¿Habrán pensado que el presidente se acordó de ellos? O tal vez estaba llorando por la angustia de encontrarse en una posición que jamás pensó llegar. Bueno, así son las emociones. Quizas, ni siquiera el sabe por que está llorando.
Lo bueno de tanto lagrimón y sentimentalismo es saber que tenemos un presidente que es "un ser humano". Que siente como los demás. Que sufre como cualquier otra persona: sea gringo, meztizo, encorbatado, camba, de la media luna, etc. Tenemos a un presidente que cede, aunque sea "a las emociones".
Algunos desconfiados dirán que son lágrimas de cocodrilo; otros que es un buen actor, los que lo acompañaron en su desesperado llanto dirán que era la emoción del momento histórico. Sin embargo mirando esa escena me puse a pensar. La gente de Sucre, Chuquisaca, que miraba atónita la pantalla de televisión, ¿habrán pensado que estaba llorando por los muertos de "La Calancha"? O los familiares de los mineros muertos en Huanuni en octubre de 2006, ¿Habrán pensado que el presidente se acordó de ellos? O tal vez estaba llorando por la angustia de encontrarse en una posición que jamás pensó llegar. Bueno, así son las emociones. Quizas, ni siquiera el sabe por que está llorando.
Lo bueno de tanto lagrimón y sentimentalismo es saber que tenemos un presidente que es "un ser humano". Que siente como los demás. Que sufre como cualquier otra persona: sea gringo, meztizo, encorbatado, camba, de la media luna, etc. Tenemos a un presidente que cede, aunque sea "a las emociones".
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